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Abril 12 de 2007

A sus 94 años, un español radicado en Colombia tiene el secreto de la eterna juventud

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Foto: Filiberto Pinzón
Julián Castillo es un joven de 94 años.

La vida de Julián Castillo es el reflejo de la lozanía y la actividad de cualquier adolescente. Su mente lúcida le permite ir todos los días al Politécnico Grancolombiano, donde dicta clase.

Un hecho incuestionable es que el secreto de la juventud no lo tienen ni las clínicas de estética, ni las babas de los animales, ni los brebajes del indio amazónico, ni las manos prodigiosas de los cirujanos. Ni siquiera lo conoció Oscar Wilde, al escribir la novela que lo inmortalizó: El retrato de Dorian Gray.

Ese secreto tan dichoso, que la providencia guarda con recelo, parece habérsele revelado a Julián Castillo, un hombre que, a sus 94 años, refleja la lozanía y la actividad propia de cualquier adolescente. Es sorprendente su mente lúcida y su vitalidad, esas que le permiten, luego de ochenta años de trabajo, seguir activo y sin ganas de jubilarse, por eso diariamente se dirige conduciendo su auto (y sin anteojos), al Politécnico Grancolombiano, universidad en la que además de cumplir la función de asesor, da clases en diferentes semestres. "Para mí, más que un trabajo lo que tengo allí es un premio", dice Julián con sentida gratitud.

Así mismo, causa sorpresa que su hija mayor tenga setenta años y la menor apenas trece, que esté casado con una mujer cuarenta y cinco años menor que él y que en sus tardes no se le vea sentado en un sillón contándoles anécdotas a sus nietos y bisnietos, (como lo haría cualquier hombre de su edad), sino por el contrario, investigando sobre sus temas preferidos en Internet; respondiendo su correspondencia electrónica e incluso, ayudando en las tareas escolares a su pequeña.

¿Dónde está el secreto?

Según Julián, una de las razones es clara: "no puedo ver crueldad en mi plato", razón por la que lleva siete décadas siendo vegetariano. Atribuye parte de su vitalidad a este hecho, como también al estudio y la práctica del yoga, a una vida dedicada a cultivar el interior y no el ego, y a seguir en lo posible las enseñanzas de grandes hombres, en especial del filósofo Krishnamurti.

Quizás por esto de su boca no sale una crítica para nadie, más bien una ponderación,  y procura enseñar a sus amigos y a sus alumnos aquellas cosas que ha aprendido o bien "desaprendido" en su experiencia vivencial sobre diferentes temas; tales como el amor, la espiritualidad, el apego, la caridad y  la libertad, entre otros.

Toda la sapiencia que lleva a cuestas Julián Castillo nace de su amor por el saber, por eso ha dedicado su vida al estudio de múltiples disciplinas; prueba de ello es que es matemático de profesión, habla perfecto el inglés, pero se defiende hábilmente con el latín, alemán, ruso, francés e italiano; así como en diferentes dialectos indígenas los cuales le despiertan un interés especial. Como si fuera poco, sabe de temas tan disímiles como la astronomía y las religiones y precisamente alcanzó a estudiar en el seminario durante algunos años de su juventud.  No en vano en su biblioteca reposan múltiples enciclopedias y libros de arte, como también textos sobre evolución de las especies, geografía, física y política. Pero, quizás, su mayor vocación está en la de escritor, por eso tiene nueve libros de su autoría; unos de poesía, otros sobre sus viajes de juventud y algunos en los que reposan memorias sobre su  edificante trayecto de larga vida.

Julián Castillo es un hombre que no le teme a la muerte porque ha vivido más de lo que jamás soñó. Un agradecido con la vida y un ejemplo a seguir, por tener una juventud de espíritu y un corazón de joven poeta que envidiaría cualquier adolescente; esos que lo admiran y aplauden en el aula y que con él aprenden esas cosas que no enseñan sino la dignidad y la experiencia.

Así escribe Julián Castillo

"Pasarán los días.
Pasarán las noches.
Pasarán las lunas.
De fase cambiante.
Pasará la vida.
Pasará la raza.
Pasará el recuerdo.
Pasarán Los Andes.

¡Qué habrá bajo el  cielo,
oh Zué, que no pase!
Dame, oh Zué, la gracia
De mirarlo todo
Como a tus celajes:
Momento encendido
De fugaz premura
Que se ofrece a todos
Pero no es de nadie".

Por: Julián Castillo.

C sabe que....

La palabra vegetariano deriva del francés végétarien y del latín "vegetus", que significa: completo, sano, fresco o vivaz. Ser vegetariano es la forma más eficaz de oponerse a la crueldad hacia los animales.

Comer verde

- El vegetarianismo es un régimen alimenticio basado en legumbres, frutas, pastas y cereales; en el que se suprime por completo el consumo de carne.

- Los vegetarianos han optado por esta alimentación por diferentes razones; algunas de índole ético y ecológico. Sin embargo, la más común es la de la búsqueda de una condición física más sana. Está comprobado que las grasas vegetales ayudan a prevenir los problemas asociados al corazón; como la diabetes, la hiper tensión arterial, y el infarto.

Corrientes del vegetarianismo

Vegetariano: Todo el que no come carnes.

Ovo-lato-vegetariano: Incluye en su dieta alimentos derivados de animal.

Vegetariano Vegano: Suprime de su dieta la carne y todo producto derivado de animales.

Crudívoro vegetariano: Aquel que come todo crudo: frutas,
verduras, nueces, semillas, entre otros.

Frutariano: Se alimenta exclusivamente de frutos.

Fuentes: www.vegetarianismo.net y www.eltiempo.com

Por: ROSARIO CARRIOSA CALLE

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